El artículo «How “just” is the “just transition”? A regional analysis of climate finance in the European Union», publicado en la revista Cambridge Journal of Regions, Economy and Society, analiza cómo se distribuye territorialmente la financiación climática concedida por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), institución que se define como el primer banco climático del mundo.
El trabajo, elaborado por Judith Clifton, Daniel Díaz-Fuentes, Marcos Fernández-Gutiérrez y Ana Lara Gómez en el marco del proyecto GreenPaths y de la Cátedra Jean Monnet JustGreen, construye una base de datos con 646 proyectos climáticos financiados por el BEI entre 2021 y 2023, que suman un total de 50.900 millones de euros. Para ello, los autores identificaron la región en la que se invirtieron estos fondos y analizaron qué características regionales están asociadas con una mayor recepción de financiación climática.
Los resultados muestran que las regiones con una mayor proporción de población residente en áreas urbanas son las que tienden a recibir más financiación climática. Este patrón se observa en grandes proyectos emblemáticos financiados en importantes áreas metropolitanas, como el Grand Paris Express, la red de cercanías S-Bahn de Colonia (Köln) o la ampliación de la capacidad del nodo ferroviario de Madrid.
Por el contrario, las regiones que presentan una mayor vulnerabilidad ante la transición ecológica —medida a través del índice desarrollado por Federico Bartalucci y Andrés Rodríguez-Pose—, y que suelen ser territorios rurales o atrapados en dinámicas de bajo desarrollo, no reciben una mayor cantidad de financiación climática.
Estos resultados sugieren que, aunque el BEI está desempeñando un papel fundamental en el impulso de la transición ecológica de la Unión Europea, este papel podría —y debería— ampliarse para favorecer una transición que también sea justa desde una perspectiva territorial. En otras palabras, una transición que garantice que ninguna región quede rezagada.